PERU Politics

El Mal Menor

Kuczynski es un mediocre y de política no sabe mucho

No hay que negarlo. Cuando el Congreso resolvió a favor de la permanencia de Kuczynski, nos alegramos. El Perú se libraba de una crisis que nos iba a afectar en dimensiones inimaginables. Nos salvamos por poco, y gracias a un afán de conciliación en el Congreso.

Pero como decía el Doctor Johnson, “detrás de las mas intensas alegrías siempre se esconde una tragedia.” Y en este caso, la permanencia de Kuczynski ha tenido también sabor a derrota. Por un lado, fue bochornoso ver al Congreso colocando a Kuczynski en el sillón de los acusados. Partidos coludidos de corrupción, como el Apra y Fuerza Popular, enseñoreándose frente a un presidente timorato. Fue como ver a la mafia del Padrino intentando dictar sermones de ética; una escena caricaturesca y del rídiculo, digna de Condorito.

El sinsabor de las últimas elecciones aún perdura. En la disyuntiva de elegirlo a él o a Keiko Fujimori, Kuczynski siempre representó el mal menor. Pero un mal al fin y al cabo. Y si uno buscara pruebas, un poco de curiosidad e investigación sería suficiente. Sólo bastaría recordar que Kuczynski fue un favorito del ex-presidente Belaúnde. Su democracia, como la de Belaúnde, ninguneó a nuestros sectores más desamparados; es la democracia ultraconservadora, la de las corporaciones de corte autoritario, aquella que ha desdeñado el clamor del Perú profundo por casi dos siglos. Kuczynski nunca fue aliado de los débiles. Su fidelidad más auténtica fue a la industria y al dólar.

Uno supondría que su perfil ha cambiado con los años. La experiencia debe haberle otorgado una visión mas solidaria. Pero al analizar su gestión durante el gobierno del ahora prófugo Alejandro Toledo, es evidente que las políticas de Kuczynski siguen ligadas al “desarrollo económico,” o mejor dicho, al neoliberalismo de los que cortan el jamón. Ahora casi octogenario, es improbable que cambien. No nos engañemos. Kuczynski siempre pondrá el bienestar de sus colegas lobbistas muy por encima del pueblo.

Y a pesar de todo, Kuczynski es aún democrático. En un período crítico, el presidente mantuvo un perfil sobrio, ávido de diálogo y conciliación. No desplegó ningún afán autoritario o hipócrita como nuestros anteriores presidentes. En medio del caos, éste fue un signo esperanzador. Especialmente al recordar que, en el Perú, las cosas siempre pueden andar peor. Es algo que comprobamos al escuchar el debate de los congresistas anoche. Un desfile exhuberante de la hipocresía, del cinismo, de la doble moral, y de la mediocridad. Si este congreso asumía las riendas del poder, algo trágico se nos avecinaba. Quizás la entronización del autoritarismo, la absolución de los corruptos, la legalización de las coimas, o hasta un inminente indulto al presidiario Alberto Fujimori. Luego de imaginar tamaña pesadilla, concluímos que Kuczynski no es tan malo, caray. Hay que darle una segunda oportunidad, ¿no?

Sí. Claro que sí. Kuczynski es un mediocre y de política no sabe mucho. Y no nos hace feliz verlo en el poder. Pero lo que dijo el tristemente célebre Woody Allen sobre la vida en general podría aplicarse a nuestro ámbito político. “La vida se puede dividir en dos opciones: en lo horroroso y en lo miserable. Si llevas una vida miserable, aún así debes ser agradecido (pues las cosas siempre podrían llegar a ser horrorosas)..”

Nada que discutir entonces. A esta instancia, el desenlace pudo ser peor.𝔖

Advertisements