PERU Politics

Una Navidad Macabra

El Retorno al Círculo Vicioso de la Barbarie

Luego de indultar a Alberto Fujimori, el presidente Pedro Pablo Kuczynski hizo historia. Ningún ex-presidente había sido absuelto luego de ser procesado por crímenes de lesa humanidad. Pero antes de continuar, aclaremos que en el Perú hay criminales y criminales.

Existen criminales de medio pelo. Gente como Alejandro Toledo quien, luego de recibir coimas de Odebrecht, todavía sigue prófugo. O bribones como Ollanta Humala, quien luego de prometer un cambio, se vendió al mejor postor. Era obvio que estos politicastros, quienes traficaron con la dignidad del pueblo, fueran perseguidos o ya estén en prisión.

Pero hablemos de los verdaderos criminales, es decir, de los que burlaron la justicia y ahora están libres. Pues como bien lo dijo el periodista César Hildebrandt, en el Perú los criminales perfectos son los que pusieron más “barata la carne de cholo.” Déspotas como el presidente Sanchez Cerro, quien ordenó la masacre de Chanchán, o el dictador Manuel Odría, que torturó a cientos de inocentes, o Fernando Belaúnde, cuyas masacres andinas siguen olvidadas, o el Alan García de los escuadrones paramilitares y el genocidio carcelero, o Alberto Fujimori, quien masacró a jóvenes estudiantes y líderes sindicales. Todos son compinches de la misma calaña, ya que cumplieron el requisito fundamental: pusieron baratísima la “carne de cholo” y, por eso mismo, terminaron siendo absueltos.


No señor. No es odio sino más bien un infinito amor por la justicia y una profunda compasión con los familiares de las víctimas. Odio sentimos a la injusticia y la impunidad que su indulto representa.


El juicio contra Alberto Fujimori marcó un precedente. Luego de casi un siglo de crímenes impunes, la justicia finalmente resurgía. Nuestras instituciones por fin se adherían a ciertos parámetros de decencia. Era una señal que nuestro país quemaba etapas, y daba pasos firmes en el sendero de la legalidad.

Pero sólo hasta la navidad de este año. Con este indulto, el honor de las víctimas fue nuevamente pisoteado, y la impunidad que arrastrábamos por un siglo retornó con mas bríos. Quince años de progreso metódico se esfumaron. Hemos vuelto a las cavernas, a la chacra que trafica favores, y donde el capataz nos chantajea con culpas ficticias. Pues Kuczynski sabe que no hay nada más efectivo que infligirle culpas al pueblo. Hacernos “razonar,” decirnos que estamos en el error y que recapacitemos. Fue evidente al escuchar su discurso anoche: “No nos dejemos llevar por el odio, no paralicemos nuestro país,” y que “las emociones negativas heredadas del pasado no limiten nuestros objetivos…

Vaya cinismo. Luego de prometer que no otorgaría un indulto y de mentir sobre sus tratos con Odebrecht, luego de negociar su permanencia con el Fujimorismo y desairar a los familiares de las víctimas; ¿Todavía tiene el descaro de pedirnos que recapacitemos?

¿Qué no nos “dejemos llevar por el odio”? No señor. No es odio sino más bien un infinito amor por la justicia y una profunda compasión con los familiares de las víctimas. Odio sentimos a la injusticia y la impunidad que su indulto representa. Los pueblos serviles son aquellos que no odiaron con tenacidad, son los que no repudiaron la injusticia tanto como para deshacerse de ella. Sólo los pueblos libres saben que el odio es una fuerza tan redentora como el amor, ya que precisamente fueron salvados por el odio que guardaron hacia sus opresores.

Kuczynski es el presidente más mediocre de la historia moderna. La confianza del pueblo hacia él está destruída.

Para los que defendemos la justicia y la decencia, ésta ha sido una navidad macabra y vergonzosa. Hemos retornado al círculo vicioso de la barbarie y la impunidad.𝔖

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