Capitalism PERU

El Sangriento Legado de la Minera ‘Cerro de Pasco Corporation’

La Silenciosa Agonía de los Pasqueños

A finales del siglo XIX, las inversiones extranjeras iban llegando a Cerro de Pasco. Sus inmensas reservas de cobre no pasaban desapercibidas y la explotación minera era lo más próximo a venir. Fue así que, en 1902, ingenieros norteamericanos apostaron por fundar una de las más recordadas e importantes empresas mineras: Cerro de Pasco Investment Corporation. Éste era el inicio del auge económico de la ciudad a costas del maltrato de sus pobladores.

La Agonía de los Pasqueños


Mario Pérez Arauco, natural de Pasco, narra varias historias de su tierra natal. Entre ellas hay una leyenda local sobre los orígenes de la minería. Él cuenta que en el año 1630 el indio Huaricapcha, mientras encendía una fogata para calentarse en invierno, descubrió accidentalmente los minerales de la región. Esta riqueza mineral fue mostrada por el indígena cuando los españoles llegaron a esas tierras. Desde entonces, Cerro de Pasco se convirtió en uno de los más importantes centros mineros.

Era 1903 y la construcción del Ferrocarril Central fue sólo uno de los primeros avances en medios de comunicación que venían de la mano de la industria minera. Fue así que Lima y Cerro de Pasco se integraron gracias a este medio. Si hablamos en cifras, el gasto en este aspecto fue de 6 millones de soles, constituyendo una mínima cifra en comparación a las inversiones que siguió realizando la corporación. Según la activista indigenista peruana Dora Mayer de Zulen, la empresa norteamericana invirtió aproximadamente unos 32 millones de soles antes de empezar a fundir.

Eduardo López de Romaña, presidente durante el período 1899-1903, era el más satisfecho con esta situación pues atraía mas inversiones extranjeras al Perú. Gracias a él se instauró el capitalismo desenfrenado que afectaría a miles de ciudadanos andinos.

Cerro de Pasco, aquella ciudad rica en reservas minerales, estuvo obligada a acoplarse a la principal economía que los sostenía. Todo cambio resulta complicado, y más cuando te obligan a abandonar una actividad que ha formado gran parte de tu vida. Esto fue lo que le sucedió a muchos comuneros de la zona, quienes a regañadientes tuvieron que convertirse en mineros. Así lo narra el destacado intelectual Alberto Flores Galindo en su obra “Los mineros de Cerro de Pasco,” que pasar de ser campesino o ganadero a formar parte del proletariado minero fue un proceso muy duro.


“De día y de noche, todos trabajaban sin descanso alguno. Muchos eran tratados como esclavos. Si tenían alguna deuda, estos no podían irse hasta pagar el último centavo con su propio trabajo, y si era posible hasta más..”


A finales de los años 20, se contaba con aproximadamente 2500 trabajadores que residían sólo en Cerro de Pasco. Aunque era una actividad que si bien proveía ganancias para los extranjeros, la minera maltrataba a sus trabajadores, abusaba de su poder de “hacendado” y afectaba la salud de los residentes de la región. No por algo Cerro de Pasco es llamada “la ciudad minera,” pues hasta ahora sigue siendo “devorada” por los desechos tóxicos, fruto de la excavación.

A partir de 1930 empezaron las revueltas, rebeliones y motines de los pasqueños, pues las condiciones laborales impuestas por la compañía eran inhumanas. Por ejemplo, de acuerdo a Mayer de Zulen, por una jornada completa al día el peón recibía de 60 a 90 centavos, el barretero 1 sol 40 centavos, y para los otros muchachos 40 centavos. De día y de noche, todos trabajaban sin descanso alguno. Muchos eran tratados como esclavos. Si tenían alguna deuda, estos no podían irse hasta pagar el último centavo con su propio trabajo, y si era posible hasta más.

La “Cerro de Pasco” no solo dominaba la industria minera, sino que también apuntaban a beneficiarse de la ganadería. De ese modo la corporación, adueñada de parcelas en donde criaban ganado, competía directamente con los campesinos de la comunidad San Antonio de Rancas. La empresa no dudó en extender su cerco hasta acaparar los terrenos pertenecientes a los ranqueños.

Fue así que a partir de esta cerca, conocida a malas como “rompepatas,” aprovechaban para robarles el ganado a los comuneros cuando se atrevían a traspasarlo. No sólo le estaban quitando tierras a los Ranqueños, sino que también causaban la muerte de varios especímenes de ganado. El fenecido escritor Manuel Scorza calculó que fueron aproximadamente 30 mil ovejas que murieron mientras atravesaban este cerco.

La Masacre de Rancas


Casi 57 años atrás, más de un centenar de campesinos en busca de justicia fueron agredidos. Fue una mañana del 2 de mayo de 1960 en que los comuneros ranqueños se enfrentaron a las fuerzas policiales. “Masacre,” resume lo que dejó el enfrentamiento de ambos bandos.

Cansados del abuso cometido por la Cerro de Pasco Corporation, los campesinos de Rancas decidieron rebelarse a esta empresa, pues no veían otra solución. Sus quejas y peticiones ante las autoridades habían sido ignoradas constantemente. Finalmente, el 29 de Abril casi una centena de campesinos atravesaron el cerco para sitiarse en las pampas de Huayllacancha. En medio de los pastizales, los Ranqueños erigieron unas chozas y desobedecieron a las mismas autoridades que por tanto tiempo los habían marginado.

Tres días después, el 2 de mayo de 1960, los oficiales de la Cerro de Pasco Corporation les informaron a los ranqueños que nadie los iba a amedrentar. Los Ranqueños no cedieron e iban a luchar por lo que consideraban justo. Durante el enfrentamiento se escucharon llantos, quejidos y sonidos de balas por doquier. Los caballos de los oficiales atropellaron a varias mujeres y niños, mientras los campesinos luchaban por sus vidas.

Luego del enfrentamiento, los oficiales quemaron las chozas que los Ranqueños habían erigido. A un lado yacían los cuerpos de 3 muertos, que más tarde los familiares reclamaron en la Prefectura de Cerro de Pasco. La masacre acabó con la vidas de Alfonso Rivera Rojas y Teófilo Huamán Travezaño, líderes de la comunidad, además de la campesina Silveria Tufino Herrera, quien falleció tras recibir unos disparos en el vientre. Algunas fuentes confirman que más de 44 personas resultaron heridas. Para los ranqueños, los culpables fueron definitivamente los “gringos” de la Cerro de Pasco Corporation.

Luego de ser expropiada en 1974 por el gobierno del General Velasco Alvarado, la Cerro de Pasco Corporation tomó el nombre de Centromin Perú. Después de 25 años de extraer cobre, plomo y zinc en los túneles bajo la ciudad, fue vendida a la empresa peruana Volcán que opera hasta hoy en día.

La actividad minera sigue siendo el gran sustento de la ciudad. Y aunque las excavaciones siguen afectando la salud de la población, parece ser que el dinero es más importante que cualquier daño a largo plazo. Según una investigación hecha por la National Geographic en el 2015, “el 90% de los niños en Cerro de Pasco tienen niveles elevados de algún elemento químico dañino en su sangre. Más de la mitad tiene cantidades de plomo que superan por mucho los 5 microgramos por decilitro de sangre, lo que se considera un límite superior a la norma.”

Aunque la minería sigue trayendo ganancias, lo lamentable es que cobró vidas, y en la actualidad es un fantasma que continúa afectando la salud de sus habitantes y causando irreparables daños al medio ambiente.𝔖

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Estudio periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Mi hobby es escribir sobre la coyuntura peruana e historias de vida.