Andean Arts

Los Retablos: Tesoros de la Memoria y del Imaginario Andino

Preservando el alma del Pueblo

El retablo andino es una de nuestras obras artesanales más famosas y la preferida de los turistas. Aunque actualmente la empleamos para fines decorativos, sus orígenes están ligados a factores religiosos.

CAJÓN DE SAN MARCOS


En el 2013, el sacerdote Feliciano Rivera Cancho encontró en los almacenes de la iglesia Santo Domingo de Ayacucho una vieja, pero hermosa caja. Se trataba de una Capilla de Santero.

La Capilla de Imaginero o de Santero fue traída por los conquistadores y sacerdotes españoles en el siglo XVI. Eran unas cajas de madera que portaban en su interior a una virgen o santo. Los clérigos españoles recorrían los andes con estos altares portátiles con el objeto de evangelizar a los pueblos indígenas.

Los pobladores andinos adquirieron esta costumbre, aunque con algunas variantes. Ellos la utilizaban para demostrar su devoción al Apu y se lo ofrecían como ofrenda para que protegiera a su familia, su cosecha y sus animales. Esta celebración tenía el nombre de Misa Mastay.

Así nació el Cajón de San Marcos. A diferencia del Santero, éste estaba dividido en dos. En el piso de arriba, colocaban imágenes de sus patronos como San Marcos, protector del ganado; Santa Inés, encargada de proteger a las cabras y San Juan, protector de las ovejas y su pastor. En la parte inferior, se representaban escenas relacionadas con la actividad ganadera.

Si el Santero es el antecedente del “Cajón de San Marcos,” el retablo ayacuchano actual tomó como referencia estos cajones. En la década de los 40, los artesanos de la región impulsaron el renacer de este arte.


Cajón de San Marcos, fabricado a inicios del siglo XX

Los imagineros ayacuchanos empezaron a representar dos tipos de retablos: los costumbristas y los testimoniales. Los primeros narran costumbres de la región. Por ejemplo, las corridas de toro, peleas de gallos, danzas, fiestas y labores agrícolas. Los testimoniales hablan sobre las diversas situaciones económicas, políticas y sociales. El tema del terrorismo representado en los retablos es un ejemplo de ello.

Al principio los retablistas contaban con otro trabajo y realizaban esta actividad en sus tiempos libres. A medida que las técnicas se fueron perfeccionando, se convirtió en una labor de tiempo completo. El objetivo ahora es comercializarlos en ferias artesanales como elementos decorativos.

JOAQUÍN LÓPEZ ANTAY


El huamanguino Joaquín López Antay es considerado uno de los precursores del retablo. López aprendió el oficio en el taller de su abuela Manuela, donde se confeccionaban cajones de San Marcos, baúles, cruces y pastawawas (muñecas).

Los indigenistas, encabezados por la coleccionista Alicia Bustamante, le propusieron al artesano Joaquín López Antay elaborar retablos con escenas costumbristas.

En 1975, seis años antes de morir, López gana el Premio Nacional de Fomento de la Cultura Ignacio Merino. Esta condecoración desconcertó a un sector de académicos ya que el retablo no era considerado arte, sino una tradición. Era la primera vez en la historia del Perú que se le daba un premio de este tipo a un artesano.


‘El renacimiento del retablo, la transformación del San Marcos estereotipado por el prodigioso mundo del retablo profano, fue obra de don Joaquín López; él no solamente quiso hacerlo, sino que pudo hacerlo, y de tal manera, que realizó el milagro artístico de que en tan peligrosa transformación la obra no solamente no perdió su valor estético, sino que fue convirtiéndose además en una pieza documental etnográfica’-José María Arguedas.


Nicario Jiménez es un retablista reconocido a nivel mundial. Ayacuchano de nacimiento, Nicario aprendió el oficio de su padre y abuelo. Para profundizar sus conocimientos, estudió escultura en varias universidades del Perú.

De niño, Nicario iba por varios pueblos acompañando a su padre, Florentino, a intercambiar los San Marcos por animales, actividad conocida como trueque. Un día ambos se fueron a la capital ayacuchana, Huamanga. Nicario quedó sorprendido al ver tantos cajones de San Marcos en venta, pero se sorprendió más al escuchar que ahí eran conocidos como Retablos. Los compradores ya no eran campesinos, sino turistas que pagaban muy bien por ellos.

Nicario y su padre pensaron que era buena idea comercializar su talento. Le hicieron algunas variaciones a las cajas para convertirlas en Retablos. Ya no solo ponían santos, sino que también retrataban la vida cotidiana del campesino, sus costumbres, fábulas de la región. Estás eran temáticas que atraían al turista.

Actualmente, Nicario vive en Estados Unidos.

PROCESO DE ELABORACIÓN


Las fases de producción se dividen en dos. En la primera se realiza la fabricación de los contenedores y en la segunda las figuras que van dentro.

Para los contenedores, primero se ensambla o hace la caja, dependiendo del estilo del artesano. Luego se lija la superficie para darle una base de color blanco. Cuando la pintura ya secó, se vuelve a lijar. Se pintan las puertas, el fondo y la corona. Dependiendo del cliente, se puede barnizar o envejecer la caja.

Las figuras son esculpidas o moldeadas. Para darles una forma definida, se les recorta algunas partes y se les aplica una base de color. Luego de pintar la piel, la ropa y demás accesorios, se las sombrea para dar expresiones a la cara, ojos y ropa. Finalmente viene el barnizado.

Algunos puntos de las fases de producción cuentan con dos opciones porque depende de la técnica del artesano. Algunos pueden esculpir las figuras, otros pueden usar moldes.

Las técnicas y materiales se han ido transformando desde 1940. Antes el contenedor era hecho de maguey. Ahora, la mayoría de retablistas usan tornillo ya que es económico, duro y resistente a las polillas. Otros utilizan triplay y algunos cedro, aunque es muy costoso.

Durante la época de López Antay y los inicios de Nicario Jiménez, las figuras se hacían moldeando una masa a base de papas sancochadas o tallando alabastro, piedra blanca o piedra de Huamanga. La base de papas y el alabastro ahora sólo es empleada en Ayacucho. En las demás regiones, la materia prima del retablo es el yeso, la tiza o harina y cola.

Al momento de pintar se puede elegir entre anilina o pigmentos naturales como el añil, para los tonos azules, y la cochinilla para los tonos rojizos. Muchos retablistas también han comenzado a utilizar témperas.

En Ayacucho, un grupo de retablistas formaron una empresa para fomentar este arte. Ellos son ‘La Casa del Retablo’, cuyo fundador es Silvestre Ataucusi Flores, y quienes fabrican todo tipo de retablos y dictan talleres de dicha artesanía. En el 2017, realizaron ‘’El Festival del Retablo Ayacuchano’’ que se celebró del 13 al 16 de abril.

TIPOS DE RETABLO


CAJONES DE LA MEMORIA


Jesús Urbano Cárdenas es un retablista ayacuchano que huyó de la violencia del terrorismo. Él forma parte del grupo de artesanos que crearon los retablos de Sendero Luminoso.

La antropóloga María Eugenia Ulfe afirma en su libro ‘Cajones de la memoria’ que “los retablistas necesitan narrar el periodo de violencia como una necesidad de mostrar lo que queda de humanidad y cultura en una comunidad después de un momento tan desastroso y terrible”.

En la Casa Museo Arte Popular Ayacucho, ubicada en Barranco, se pueden encontrar retablos de la Masacre de Uchuraccay y de la Cayara.

TERRORISMO DE ESTADO


Los gobiernos de Belaúnde, Alan García y Fujimori no estuvieron exentos de crímenes. Estos presidentes permitieron que los militares abusaran de innumerables comunidades andinas. El Retablista Edilberto Jimenez se dedicó a retratar estas masacres.

SEMANA SANTA


En cuanto a festividades, la Semana Santa es conmemorada en diversos pueblos andinos. El retablo reproduce fielmente esta costumbre y la devoción popular.

YAWAR FIESTA


El Yawar es una de las celebraciones andinas más importantes. Originada en la época colonial, el Yawar relata el padecimiento de los comuneros por parte de los gamonales. El gamonal es representado por un toro y el comunero por un cóndor, y en los retablos se retrata la lucha entre ambos animales. Al final de la fiesta, el toro muere.

PISHTACO (DEMONIO ANDINO)


También hay retablos que escenifican los temores del pueblo. Uno de ellos es el retablo del Pishtaco, que ilustró Nicario Jiménez.

Nicario dividió el retablo en tres dimensiones. En el primer nivel el pishtaco es un fraile Franciscano de la era colonial que extrae la grasa para fabricar campanas. En el segundo nivel los pishtacos aún están vestidos como monjes. Ambos niveles representarían la opresión indígena durante el proceso de evangelización.

En el tercer nivel, los pishtacos son soldados peruanos.

NAVIDAD


En Navidad, en lugar del tradicional nacimiento, muchos hogares exhiben retablos que retratan el nacimiento del niño Jesús.

LOS CHAMANES


La maldad o brujería está muy presente en el imaginario andino. De ahí radica la importancia de los curanderos.¿Cómo acabaron siendo representados?

Don Florentino Jiménez afirma haber sufrido de brujería. No encontraba solución a sus males hasta que su esposa lo llevó a un chamán. Luego de esta visita, el papá de Nicario afirma haberse curado. Desde entonces la familia Jiménez retrata a los curanderos en sus retablos.𝔖

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