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Alianza Lima: Los Misterios de la Caída del Fokker 27

Las negligencias de la Marina y del club

Cerca de 43 personas muertas y un solo sobreviviente.

Han pasado más de 30 años del accidente que enlutó a los Blanquiazules, y aún existen interrogantes tras lo ocurrido en esa noche.

Era 1987. Alianza Lima pasaba por una excelente racha, después de varios años de negados triunfos. Marcos Calderón, su entrenador, había logrado colocar a su equipo entre los primeros de la tabla del Torneo Descentralizado.

Alianza Lima tenía que enfrentarse al Deportivo Pucallpa. Marcos Calderón había convocado a 16 jugadores, entre los que estaban “Caíco” Gonzales, Tomás Farfán, Luis Escobar y Alfredo Tomassini. Juan Illescas, Juan Reynoso y el “Colibrí” Rodríguez no viajaron, dos de ellos por estar lesionados y uno suspendido.

Marcos Calderón y el equipo Aliancista

El martes 8 de diciembre, el equipo viajó a bordo del Fokker F-27 hacia la ciudad de Pucallpa. Esta aeronave, de propiedad de la Fuerza Aeronaval de la Marina, fue alquilada por 60 mil intis.

Los blanquiazules llegaron con cierto retraso, lo cual causó molestia en los jugadores. Los ‘potrillos’ no jugaron en el nivel que siempre se desempeñaban. Sin embargo, alcanzaron el triunfo con un gol de Carlos Bustamante.

Al finalizar el partido, el equipo blanquiazul y su comando técnico se dirigieron al hostal “Confort” para alistarse. El vuelo de retorno estaba programado para las 6 de la tarde, pero por la ausencia de un pasajero se realizó media hora después.

El viaje de retorno se desarrollaba con normalidad. Minutos antes de las 8, el avión estaba cerca de la aproximación del radar. Entonces obtuvo la autorización para descender en la pista 15 del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.

El informe emitido por la Marina del Perú sostiene que la palanca del tren de aterrizaje es accionada cerca de las 8 de la noche, y el radar lo detecta en la posición de descenso. Sin embargo, los problemas de comunicación entre la torre de control y los pilotos ocasionan que la aeronave sea perdida de vista.

Minutos después, la torre de control pudo escuchar un grito de desesperación que se ahogaba en un estruendo. El Fokker F-27 había caído sobre el mar de Ventanilla, llevándose consigo a los 16 jugadores del equipo de Alianza Lima, sus 6 técnicos, 4 dirigentes, 3 árbitros, un grupo de barristas y 6 tripulantes del avión.

Horas después, las noticias estremecieron los medios: El plantel aliancista y su comando técnico estaban desaparecidos. Aproximadamente a las 5 de la mañana, encontraron vivo al piloto, Edilberto Villar.

Los grupos de rescatistas esperaron diez horas para iniciar la búsqueda. Este extraño retraso nunca fue explicado por los miembros de la Marina. “Fue al día siguiente. Yo creo que, si hubieran salido en su momento, otra hubiese sido la situación… De repente hubiera habido sobreviviente,” expresó Benjamín “Colibrí” Rodríguez, ex jugador de Alianza Lima.

Sólo el piloto Villar, único sobreviviente, podía saber cómo sucedió este triste hecho.

Fuselaje del Fokker F-27

“Yo no entiendo cómo solo sobrevive el piloto hasta las 5:00 a.m. sin que le dé hipotermia ni nada, es muy raro,” sostuvo César Espino, ex potrillo.

Edilberto Villar fue protegido por la Marina, quienes evitaron que tenga contacto con los medios. “El piloto nunca habló abiertamente. Lo aislaron, lo sacaron del país”, sostuvo Rodríguez

Esta reacción generó teorías que revelaban algo más oscuro. La Marina se encargó exclusivamente de la búsqueda de los desaparecidos. Según los familiares y amigos de las víctimas, no dejaban que ninguno se acercara a la zona en donde el avión había caído.

Don Máximo, un hincha aliancista, sostuvo que su hijo fue junto a un grupo de periodistas a buscar a los potrillos en el mar. Pero los guardacostas impidieron que se aproximasen a la zona de rescate.

En el ensayo “Fantasías Políticas y Sociales en el Fútbol Peruano: La Tragedia del Alianza Lima en 1987”, el sociólogo Aldo Panfichi y el literato Víctor Vich afirman que la Marina se limitaba a enviar comunicados sobre alguna novedad en el rescate. Además aseguran que un día después de la caída del Fokker hubieron enfrentamientos entre los familiares de las víctimas y miembros de la fuerza naval. Esta gresca culminó con disparos al aire para repeler a quienes pedían explicaciones de lo sucedido.

Los rumores aumentaban. Aparecieron diversas versiones en torno al accidente, como por ejemplo que el avión contenía un cargamento de droga, lo cual conllevó a que la nave no soporte el peso y caiga al mar.

Otra versión cuenta que los jugadores descubrieron el cargamento, y fueron asesinados para evitar que la Marina sea involucrada en un caso de Narcotráfico.


  ‘Si tuviera al piloto frente a mí, lo trataría de cobarde: ¿Por qué nunca se entrevistó con las madres de los muchachos para decir qué pasó? Porque él sabe la verdad.”- Madre de “Pacho” Bustamante.


“Yo lo tengo claro: el avión traía droga y los marinos se bajaron el avión. Tengo indicios. La libreta electoral de mi esposo estaba casi intacta, sólo con un poco de agua. ¿Tú crees que con el agua salada del mar esta libreta se va a quedar así? No, con tantos días en el mar, esa libreta tendría que estar destruída. Seguro los marinos le pusieron un poco de agua para pasar desapercibidos”, declaró Ofelia Bravo, viuda de Tomas Farfán.

Ofelia especula que los jugadores habían sido secuestrados para desaparecerlos. De este modo no podrían descubrir las balas que se hallaban en los cuerpos. Esta versión es respaldada por Armando Leveau, historiador aliancista, quien dice que escuchó del doctor Luis Espejo que el cuerpo del entrenador Marcos Calderón tenía 8 balazos.

“Vengo del reconocimiento del cadáver de mi hermano Marcos Calderón. Tiene ocho balazos en el cuerpo,” le confesó el doctor Espejo a su amigo Leveau.

Este testimonio causó muchas intrigas. Sólo se recuperaron ocho cuerpos, mientras el resto continuaban desaparecidos.

“Unas personas de la Marina nos contaron que era la tercera vez que ese avión venía de Pucallpa y que en las dos anteriores vino con coca. Cuando los periodistas fuimos a averiguar al día siguiente nos metieron bala. ¿Dónde está el piloto? ¿Por qué no declaró? En ese entonces no se podía decir nada, todo el mundo tenía miedo de hablar”, señaló Tito Navarro, periodista deportivo.

Piloto Edilberto Villar

“..ya había pasado eso del barco de la Marina que encontraron con droga en San Diego—. Entonces yo le dije que la Marina estaba metida en droga… Además, qué casualidad que solo el piloto se salvó. Si tuviera al piloto frente a mí, lo trataría de cobarde: ¿Por qué nunca se entrevistó con las madres de los muchachos para decir qué pasó? Porque él sabe la verdad..,” confesó la madre de “Pacho” Bustamante.

Dichos rumores surgieron debido a los vínculos entre la Marina y el narcotráfico. Por entonces, las confiscaciones de cocaína en buques y aviones de la Marina ocurrían continuamente. Según el diario ‘El Tiempo’, “un total de 348 efectivos de las tres instituciones de las Fuerzas Armadas -330 del Ejército, 10 de la Marina y 8 de la Fuerza Aérea- estaban siendo procesados en el fuero común por presunto delito de tráfico ilícito de drogas.”

Además, el periodista César Hildebrandt Chavez señaló que el piloto se contradecía: “Los efectivos de la Marina que interrogan al piloto pudieron demostrar que el piloto había mentido muchas veces en su versión.”

Había mucha confusión. Historias que argumentaban que el piloto no estuvo en el momento de la caída del avión; la aparición de Tomassini en zonas cercanas al accidente, como quienes decían que fue llevado por la Marina al extranjero bajo otra identidad para evitar que contara la verdad.

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El Ministerio de Educación se comprometió en brindar una pensión de por vida a los familiares de las víctimas, la cual constaba en dos sueldos mínimos mensuales. Pese a ser respaldada por la Resolución Ministerial 174-88-ED, con el tiempo esta sufrió recortes que afectaron a los deudos.

Ofelia Bravo, viuda de uno de los jugadores, fue una de las afectadas, ya que esta pensión era vital para dar educación a su hijo.

“Para mí ha sido muy importante, ya que quedé viuda joven con un niño de dos años y diez meses. Tenía que ver por el niño, entonces no podía salir a trabajar y en un principio la pensión me sirvió bastante. Claro que después se hizo chiquita, y ya no me alcanzaba”, afirmaba Ofelia Farfán.

Además, Ofelia sostuvo que la Marina otorgó a los deudos $2,500 dólares, seis meses después de la tragedia. Pero la Marina sólo le dió la mitad y la otra parte fue depositada en un banco hipotecario que posteriormente quebró.

La viuda de Gómez también fue víctima del corte de pensión, pese a que estaba destinada de por vida a los deudos.

“Me dijeron que mi hijo ya tenía 25 años y que ya era demasiado tiempo y por eso me iban a quitar la pensión”, afirmaba Helena, viuda del dirigente Blanquiazul.

Los deudos solicitaban al estado que se le nivele al monto actual de la remuneración mínima vital, como el desembolso de las pensiones no pagadas. Sus abogados exigieron al estado cumplir con lo establecido.

En 2011, el Tribunal Constitucional estableció pagar s/35,000 soles a los familiares de las víctimas del Fokker. El monto se incrementó con el desembolso de intereses que el estado obtuvo luego que dejó de pagar esta pensión por unos años. Este dinero serviría de apoyo a los deudos, que en su mayoría eran de escasos recursos.

Sin embargo, el dinero no borraría las interrogantes y la pena de los familiares.

La viuda del dirigente Washington Gómez señaló que, un mes después de la caída del Fokker, los representantes de la Marina les informaron que la búsqueda había culminado.

“Es terrible, el dolor continúa ahí y es insoportable, perder a una persona que tú amas es muy difícil superar eso”, afirma la viuda de Gómez.

Algunos familiares, como los padres del jugador Tomassini, murieron en la espera de respuestas ante la desaparición de su hijo.

“Luego de la muerte de mi hermano, mi mamá nunca recibió una respuesta de la Marina. Ella murió a los 62 años de edad sin encontrar la paz que buscaba, sin conocer la verdad de lo que le ocurrió a Alfredo,” declaró Hella, hermana del Alfredo Tomasini.

La reportera Cecilia Valenzuela reveló hace unos años que el accidente fue producido por un “error humano”. Sin embargo, hay más detalles por resolver. Por ejemplo, la falta de un permiso que autorizara al Fokker F-27 a realizar vuelos comerciales para uso civil.

“Si la Marina alquila naves a civiles, debe tener una concesión otorgada por este despacho para operar en el país”, señala Luis Arroyo, Coronel FAP.

Un año antes del accidente, Augusto Vargas, comandante de la Fuerza de la Aviación Naval, solicitó abrir un programa de entrenamiento para capacitar a sus pilotos en el manejo del Fokker 27.

Dicha solicitud detalla las precauciones que se debían aplicar en el manejo de estas naves. Por ejemplo, esta no podía volar en zonas con accidentes geográficos como los que existen en el Perú, debido a las variaciones climáticas.

El pedido del comandante Vargas fue contestado por el comandante General Parodi, en Enero del 87. Parodi sostenía que este curso de entrenamiento se realizaría recién a inicios de 1988.

La falta de capacitación de los pilotos de la Marina no impidió que los Fokker 27 se usaran en vuelos comerciales.

En la investigación hecha por Edmundo Mercado, ex capitán de navío, se revela que la Marina tenía conocimiento de estas deficiencias. La carencia de salvavidas y la falla del tablero electrónico en la nave llevaron a una muerte segura a estos deportistas.

Esta negligencia aclara la demora de la Marina en la entrega del informe del accidente, como la extraña y rápida absolución del piloto.

También existe otro responsable, el club. Los jugadores murieron cuando regresaban de jugar un partido representando al plantel blanquiazul. Su obligación era brindar seguridad a los jugadores durante los viajes. Sin embargo, aquella vez alquilaron una nave sin considerar las condiciones en que se encontraba.

El Instituto Peruano de Derecho Aéreo denunciaba al club Alianza Lima de haber alquilado la nave de manera ilegal. “Existe responsabilidad de Alianza Lima porque ellos contrataron una aeronave del estado ilegalmente. Esta aeronave no tenía permiso de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Esa nave no podía jurídica ni técnicamente transportar pasajeros civiles y menos Alianza Lima podría hacer un contrato charter con La Marina,” aseguró Julián Palacín, presidente del Instituto Peruano de Derecho Aéreo.

Pese a ello, los directivos del plantel sostenían que ellos no podían responsabilizarse del accidente, ni apoyar a los familiares de las víctimas. Agustín Merino, presidente del club Blanquiazul, no se preocupó en abrir un proceso para investigar el hecho.

“Alianza Lima, es un club de deportes, y no un club de denuncias, de peleas ni nada de estas cosas. Eso lo tiene que hacer cada familia, es potestad de cada familiar arreglar su problema. Nosotros no tenemos que meternos en problemas que no son de nosotros”, sostenía el presidente del Club Alianza Lima.

La irresponsabilidad de una entidad del estado y del club aliancista precipitaron este infortunado suceso. Esta tragedia dejó una huella imborrable en cada hincha aliancista.𝔖

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