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El Legendario Hincha Peruano Víctor Vásquez Campos

La tragedia en el Estadio Nacional, 1964

1964. No era un domingo cualquiera. Era un domingo 24 de mayo, en que la blanquirroja se enfrentaba al equipo argentino en el Estadio Nacional en busca de su clasificación a las Olimpiadas de Tokio, 1964.

Nadie imaginaba que esa fiesta futbolística acabaría con la vida de más de 328 personas y dejaría más de 4 mil heridos, según cifras oficiales. Motivo: el árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anuló un gol a favor de Perú, lo cual desató la ira de los hinchas.

UN HINCHA DE ARMAS TOMAR


Los albicelestes llegaron a ese partido con cuatro triunfos seguidos. Ellos sabían que si ganaban, clasificaban inmediatamente a las olimpiadas. Por otro lado, Perú tenía dos triunfos y un empate, y aún le faltaba jugar contra Brasil y Chile. La blanquirroja necesitaba ganarle a los gauchos, y de eso todos eran conscientes. Eran las 3:30 de la tarde cuando se inició el partido. El Estadio Nacional estaba repleto con más de 47 mil espectadores que tenían fé en que la sub 20 peruana lograría la victoria. Las tribunas colmadas de hinchas vitoreaban el nombre del Perú.

Víctor Melesio Vásquez Campos, alias “Negro Bomba,” era uno de esos hinchas, quien se encontraba en la zona Oriente del estadio. Tenía solo 29 años de edad. Había nacido en Barrios Altos, pero vivía en la tercera cuadra del Jirón Pedro Ruiz, distrito de Breña. Según el periodista Roberto Salinas, la familia de Víctor eran los vigilantes de un lote deportivo perteneciente a la Fuerza Aérea, localizado entre los límites de Breña y Pueblo Libre. Además de vigilante, Víctor era un hombre de armas tomar si lo provocaban. Y esa tarde dominguera lo demostró. Su conducta atrevida no fue una sorpresa, ya que su sobrenombre “​Bomba​” calzaba perfectamente con su personalidad aguerrida.

El primer tiempo fue muy disputado, en el cual cada equipo angustiaba al otro en sus respectivos arcos. El resultado fue un empate sin goles. A los 15 minutos de iniciarse el segundo tiempo, el gol del argentino Manfredi hizo silenciar a las tribunas, pero el aliento a nuestra selección continuó. Cuando ya todo parecía perdido, y a 10 minutos del final, el chinchano Víctor “Kilo” Lobatón tocó la pelota con el pie y logró esquivarla ante el arquero argentino Agustín Cejas.

Todos gritaban ¡GOOOOOLLLL!. El rostro de Víctor Vásquez lo expresaba: la alegría y emoción lo embargaba, al igual que a los otros hinchas. Pero esa euforia se esfumó al instante cuando el árbitro uruguayo anuló la anotación por ser “jugada peligrosa.”

La hinchada no podía creerlo. A Víctor le parecía injusto y tal anulación desató su ira y la del resto. La euforia causada por el gol se convirtió en frustración y sobre todo, en un deseo de hacer justicia. Muchos concuerdan en que vieron al “Negro Bomba,” con sus más de 90 kilos, bajar a la tribuna sur y escabullirse entre el alambrado, para luego saltar sobre la cancha. Víctor comenzó a perseguir al árbitro Pazos, decidido a arremeter su ira contra él. La periodista Rafa Cabeleira afirma que el hincha llevaba​ ​una botella en la mano, pero entonces los policías de la Guardia Civil le soltaron los perros.


‘Yo soy nacionalista, por eso quise sonar al árbitro que anuló el gol del empate. Me dolió que anularan el gol peruano.’-Víctor Vásquez C.


Víctor Vásquez fue azotado con largos garrotes de caucho, por mando del comandante Jorge Azambuja. Al ver tal espectáculo, los hinchas gritaron desesperados al ver que lo habían dejado inconsciente, casi muerto. Empezaron a lanzar botellas, cojínes y toda clase de objetos. Otros iban sacudiendo la malla que separaba la cancha de las tribunas.

El caos se agravó cuando el comandante Azambuja ordenó lanzar bombas lacrimógenas hacia las tribunas. La sensación de asfixia, ardor e irritación de ojos hizo que los miles de asistentes corrieran hacia la zona de escape. Desgraciadamente, todos los portones se encontraban asegurados. En los estrechos pasadizos, cientos de personas fueron aplastadas por la multitud. La tragedia acabó con la vida de 328 inocentes. Actualmente se especula que hubieron más muertos, pero el gobierno trató de encubrir o reducir la cifra.

Algunos comentaristas señalan al “Negro Bomba” como culpable.​ ​Tal es el caso del periodista deportivo Jaime Pulgar Vidal, quien tilda al hincha de proxeneta y delincuente, y que si no fuese por su violenta reacción, la historia hubiese sido distinta. Otros piensan que la Guardia Civil actuó con brutalidad. E​l legendario futbolista peruano Héctor Chumpitaz reflexiona sobre el maltrato de los policías hacia Víctor. “Nunca supimos qué hubiera pasado si lo hubieran sacado de una manera pacífica, pero no podemos saberlo ahora”.

‘ME DOLIÓ QUE ANULARAN EL GOL PERUANO’


Dos días después de la tragedia, Víctor Vásquez fue capturado y acusado por incitar al desorden público. “Como 40 investigadores rodearon toda la manzana, inclusive por el techo. Tocaron la puerta de mi casa y pregunté quién es, vengo a ver a Víctor, dijeron. Ni bien abrí la puerta entraron como seis, y también por el techo. Toda la cuadra la habían rodeado,” declaró tiempo después. Además explicó el porqué de su actitud arrebatada aquel día: “Yo soy nacionalista, por eso quise sonar al árbitro que anuló el gol del empate. Me dolió que anulara el gol peruano”.

Tiempo después, de acuerdo a la periodista Cabeleira, el “Negro Bomba” estuvo sumergido en las drogas y el alcohol. El periodista Eduardo Abusado, por su parte, afirmó que la vida de “Bomba” estuvo muy relacionada con el prostíbulo “La Nené” y sus mujeres. Abusado había charlado un par de veces con Víctor Hugo Shimabukuro, actual regente de “Las Cucardas,” y aquel le contó que conocía bien a su tocayo Víctor Vásquez, quien no sólo era el guardián de “La Nené,” sino también de las mujeres que laboraban allí. El periodista también cuenta que su padre y su tío Raúl, quien era rubio, un día anduvieron por esos lares. Raúl se recostó sobre la pared del prostíbulo recién pintado y “Bomba” lo amenazó diciéndole: “¡Saca la pata de ahí, gringo de mierda, si no quieres que te la corte!”

Una vida colmada de delincuencias y adicciones conllevó a su posterior muerte un 14 de marzo de 1999.

Aún existen preguntas en torno a esta tragedia, pero lo cierto es que Víctor Vásquez, alias “Negro Bomba,”se convirtió en una leyenda. Hay algo entre heroico y trágico en su acción. Fue el único hincha que decidió reaccionar ante la anulación injusta de un gol legítimo. Su indignación fue auténtica y hasta cierto punto, admirable. Su violenta reacción nació de un irreprimible amor por el Perú.

La tragedia que desencadenó fue sólo producto de los terribles malabares del destino.𝔖

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Acerca de Diana Bueno

Estudio periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Mi hobby es escribir sobre la coyuntura peruana e historias de vida.