Cuisine Food

Elena Soler y la Invención de las Chocotejas

Con creatividad y cariño se pueden lograr muchas cosas

Desde pequeña, Elena se sentía atraída por los olores de los dulces. Una vecina, a la que llamaba “tía” de cariño, fue su primera mentora. Ella le enseñó a conocer los sabores y sensaciones que generaba el chocolate en las personas.

Cuando Elena se casó, se dedicó a la crianza de sus 7 hijos. Le gustaba la repostería, y cuando eran los cumpleaños de sus pequeños, preparaba ricos dulces como los toffees. El cariño que ponía en la preparación de sus dulces provocaban un encanto en quienes los probaban. Es así que una de sus amigas le sugirió que debía venderlos.

“No había necesidad económica, lo mío pasaba por un tema de escasez de cosas finas, de dulces”, dice doña Elena.

En 1961, Elena comenzó su negocio haciendo toffees en la cocina de su casa. El éxito fue tal que los pedidos aumentaban. Entonces su esposo le construyó un espacio especial para realizar sus pedidos.

“Como la cosa iba bien, mi padre decidió construir una cocina especial para repostería en un área del jardín de la casa,” cuenta Manuel Panizo, gerente general de Ventas de “Chocolates Helena” e hijo de doña Elena.

Sus hijos empezaron a involucrarse con los dulces, y le ayudaban a envolver los toffees. Después Elena creó los pecanroll, que constaba de un enrollado de chocolate con pecanas y toffee. Posteriormente, Elena quiso agregar otros productos a su negocio, como los bombones.

Poco después Elena viajó a Estados Unidos, Francia y España para especializarse en la preparación de chocolates. El ingreso obtenido por sus productos se vieron afectados por la introducción de chocolates importados al país. En 1975, la empresa empezó a tener pérdidas, al punto que estuvieron a punto de cerrar. Sin embargo, con el ingenio que caracteriza a las peruanas, Elena inventó las chocotejas. “Dimos el toque mágico del chocolate, digo mágico porque el chocolate es algo que a todos les encanta. Un gusto generalizado”, afirma Soler.

Este dulce fue llamado así por que deriva de “las Tejas iqueñas” (Postre preparado con frutas confitadas, manjar blanco y cubierto de fondant). Esta golosina tenía forma arqueada, similar a las tejas usadas para construir casas en la sierra. Las chocotejas constaban en la fusión de las tejas con el chocolate.

Este postre fue preparado en un inicio con el baño de chocolate puro o fondant. El relleno contenía frutas almibaradas y cítricos, acompañado con el tradicional dulce de leche.

Es así como “Chocolates Helena” fue creciendo. Elena se animó a abrir su primera tienda a espaldas de la Iglesia del Señor de Luren. Esta tienda se llamó “Helena House of Candy”.

Otro punto de venta de los “Chocolates Helena” fue la desaparecida tienda Sears. Un día, a bordo de su auto, Elena se dirigió a Sears a ofrecer sus productos. Los dueños quedaron enamorados de estos dulces, y no dudaron en aceptar que fueran vendidos en su tienda.


‘Todos tenemos talentos y debemos un día dar cuenta de estos talentos que Dios nos ha dado. Tuve y aprecié ese mensaje de algún talento que recibí desde niña. Tuve la suerte de estar con personas muy cerca de mí y con la repostería que se hacía en la casa.” -Elena Soler de Panizo


Cuando la familia Panizo Soler se hizo más numerosa, el negocio se expandió. Fernando Panizo, el mayor de sus hijos, tiene una oficina en Miami, donde recibe pedidos a través de una tienda virtual. En el 2004, Fernando introdujo la marca en los vuelos de primera clase de American Airlines.

Las chocotejas de Elena también son preparadas con relleno de naranja, guindón, pecanas, pasa borracha y guayaba. Además producen una chocoteja de gala, la cual contiene el relleno de nueces y fruta.

“Yo pienso que en la industria hay que ponerle mucho amor, mucho cariño, las mujeres somos capaces de dar pasos realmente largos,” expresó Elena.

La última creación de su empresa es el licor de chocolate.

La industria de la chocoteja ha crecido tanto, que se ha convertido en un excelente negocio. Estos dulces son vendidos en tiendas o de manera ambulatoria en calles y plazas. Los precios bordean entre los 0.50 céntimos a s/2 soles, monto que varía dependiendo del relleno.

Para preparar chocotejas sólo basta tres ingredientes: Chocolate bitter, manjar blanco y pecanas. El secreto está en saber derretir el chocolate. Para evitar que se queme es recomendable hacer uso del “baño María.” Este procedimiento consta en colocar en fuego lento una olla con agua, para luego introducir un recipiente con el chocolate partido en pedazos y moverlo con una cuchara.

Cuando el chocolate esté derretido, colocarlo en un molde de silicona o policarbonato, con la ayuda de una cuchara o un pincel. Este utensilio permitirá cubrir todos los espacios del molde.

Luego se espera a que seque el chocolate, o colocarlo en la refrigeradora por unos breves minutos. Cuando esté listo, se agrega la pecana picada y se cubre con manjar. Al terminar de colocar el relleno, se pone una última capa de chocolate que tape todo el relleno y se refrigera por cinco minutos.

Una vez listo se procede a desmoldar suavemente. Cuando las chocotejas estén fuera del molde, sacar el exceso de chocolate. Finalmente, se envuelve con papel manteca.

El relleno de la chocoteja puede variar según el gusto. Actualmente esta alternativa de negocio ha llevado a reinventar este producto. Existen variaciones como las chocotejas de óreo o las chocotejas de yogurt. Pero también pueden contener frutas, como las chocotejas de naranja, coco o lúcuma.

Este interesante, fácil y económico negocio se puede desarrollar con un presupuesto inicial de s/25 soles. Este monto varia de acuerdo a la presentación, o al relleno utilizado. Además, este postre es una excelente opción para regalar, ya sea en un cumpleaños, día de las madres, San Valentín o Navidad. También se puede incluir detalles inspirados en estas festividades.

Elena Soler estableció una idea innovadora de hacer empresa desde su propio hogar. Ella es un ejemplo que con creatividad y cariño se pueden lograr muchas cosas.𝔖

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Además de diseñadora de modas, soy periodista de profesión. Tengo una intensa pasión por la escritura, orientada a revelar la realidad tal como debe ser.